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Para la industria del calzado y la marroquinería en México —con sus epicentros en Guanajuato y Jalisco—, abril de 2026 marca un punto de inflexión. Entre la presión de las importaciones asiáticas y las nuevas exigencias de sostenibilidad del T-MEC, el sector atraviesa una transformación acelerada hacia la digitalización y el valor agregado.
Uno de los temas más críticos este mes es la postura de la Secretaría de Economía frente a las plataformas de comercio electrónico transfronterizo.
Mientras el calzado lucha masivamente en precios, la marroquinería mexicana vive una "época dorada" gracias al nearshoring de marcas de lujo europeas y estadounidenses.
De cara a la revisión del tratado en 2026, la industria del calzado enfrenta el desafío de la trazabilidad.
El Dato: Para este año, las reglas de origen son más estrictas. Ya no basta con "armar" el zapato en México; se requiere demostrar que los insumos (pieles, suelas y textiles) cumplen con las normativas ambientales y laborales internacionales.
En las ferias comerciales de este mes, la tendencia no es solo el diseño, sino la personalización masiva. Las empresas líderes en León están implementando escaneo 3D para calzado a medida y el uso de Inteligencia Artificial para predecir inventarios, evitando el sobrestock que tanto castigó a la industria en 2025.
El éxito del calzado y la marroquinería mexicana en este 2026 no reside en competir por el precio más bajo contra las fábricas automatizadas de oriente, sino en la agilidad logística y la herencia artesanal tecnológica.
El T-MEC es la puerta, pero la sostenibilidad es la llave.